El orden correcto es primero el banco, después la casa. Quien llega con una precalificación negocia mejor y cierra más rápido.
1. Revise su historial crediticio
La Comisión Nacional de Bancos y Seguros (CNBS) administra la central de información crediticia y existen burós privados autorizados. Solicite su reporte, corrija errores y ponga al día cualquier atraso antes de aplicar.
2. Calcule su capacidad de pago
Los bancos miden qué parte de sus ingresos comprometería la cuota. Tenga a mano constancia de trabajo y salario, estados de cuenta y, si trabaja por cuenta propia, declaraciones de impuestos.
3. Pida una precalificación
Compare al menos dos o tres entidades: tasa, plazo, prima exigida, seguros obligatorios, comisiones y si la tasa es fija o variable. Pida la tasa de costo total por escrito.
4. Elija la propiedad y firme con una condición
Si firma una promesa de compraventa antes de la aprobación definitiva, incluya una condición de financiamiento: si el banco no aprueba en un plazo, usted recupera su anticipo. El modelo de CARACOL la incluye.
5. Avalúo y aprobación
El banco ordena un avalúo. Si el valor resulta menor que el precio, la diferencia normalmente la cubre usted o se renegocia el precio.
6. Escritura con hipoteca
Se firma la compraventa y la hipoteca a favor del banco, que desembolsa a la parte vendedora. Ambas se inscriben en el Instituto de la Propiedad.
Programas de vivienda
Existen programas públicos y líneas de redescuento para vivienda que cambian con el tiempo; pregunte a su banco cuáles aplican a su caso.

